En medio del bullicio y los colores de la Feria, hay un circuito artístico que le da otro ritmo al centro. No necesitas boleto ni gran producción para vivirlo: solo caminar con calma, dejarte sorprender por la música, las luces suaves de los recintos y ese talento que aparece sin hacer ruido, pero logra quedarse contigo.

El corazón de esta propuesta está en la Casa de la Cultura, sobre Venustiano Carranza. En su primer patio se presentan agrupaciones nacionales e internacionales en un formato íntimo y envolvente. Este año destacan artistas como el trompetista estadounidense Tony Glausi, con un estilo que mezcla jazz, R&B y tintes muy actuales (30 de abril), o Nayuta Tsugaoka, quien compartirá la música tradicional de Okinawa en una experiencia única (1 de mayo). A esto se suman bandas de funk, reggae, indie pop y una escena local con propuestas frescas que vale la pena escuchar.


A unas cuadras, en Galeana esquina con Nieto, se esconde uno de los secretos mejor guardados del festival: El Sótano Stallworth. Ahí, géneros como el blues, el jazz y la música clásica conviven en un formato pequeño, casi como una sobremesa entre artistas y público. Este año participan músicos de Japón, Estados Unidos, España y por supuesto, talento local que da la cara por la escena hidrocálida.
La danza también tiene su lugar. En el Teatro Leal y Romero, dentro de la misma Casa de la Cultura, se presentarán espectáculos de flamenco, danza árabe, contemporánea, polinesia y más.
Mientras tanto, el Teatro Morelos abre sus puertas a puestas en escena nacionales y al folklore del país invitado.

La palabra escrita también tiene su espacio: el 7 de mayo se llevará a cabo la ceremonia del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes en Nieto #113, uno de los galardones literarios más importantes del país.
Y para quienes buscan una experiencia musical distinta, el Foro de las Estrellas recibe el 3 de mayo a Il Volo, el trío italiano que ha logrado una fusión única entre el pop lírico y el canto clásico. Una noche que mezcla elegancia, potencia vocal y emoción a flor de piel.
La Feria vibra en cada esquina, pero es en estos escenarios donde el arte se vuelve algo cercano, que se escucha, se mira y se siente sin filtros.

