Es conocida la capacidad que tiene el Síndrome de Burnout de afectar la calidad de vida de los individuos que lo sufren (inclusive puede provocar suicidio en los casos más graves), por lo que es de vital importancia entenderlo para poder prevenirlo y tratarlo.

Se debe tener conocimiento que el síndrome está compuesto por 3 elementos, los cuales fueron propuestos por Maslach y Jackson en 1981.

1. Desgaste emocional: Se refiere a la falta de recursos afectivos propios y el sentimiento de que nada se puede ofrecer a otra persona pues ya no se puede dar más de uno mismo en el ámbito afectivo. Se trata de una experiencia de estar emocionalmente exhausto, debido al contacto diario y mantenido con las personas quienes son objeto de trabajo.

2. Despersonalización: Es el desarrollo de sentimientos y actitudes negativas e insensibles hacia los destinatarios de los servicios prestados; los usuarios son vistos por los profesionales de forma deshumanizada, debido a un endurecimiento afectivo,  se les considera objetos en vez de seres humanos.

3. Falta de realización profesional: Es la percepción de que las posibilidades de logro personal en el trabajo han desaparecido, lo que incluye rechazo de sí mismo y hacia los logros personales, así como sentimientos de fracaso y baja autoestima. Aquí sobresale la necesidad de tener pleno conocimiento de nuestra autoestima, ya que el nacimiento del síndrome es poco perceptible, porque no estamos habituados a considerar nuestra salud mental y por lo tanto no tenemos desarrollada la capacidad de escuchar a nuestro cuerpo cuando nos solicita prestar atención ante la aparición de algún síntoma físico o psicológico,  que se relaciona con el aspecto laboral y que repercute de manera relevante en los demás aspectos de nuestra vida.

Normalmente el sentir estrés de manera cotidiana es un fenómeno que sucede sin percatarnos de que este se va transformando en un estilo de vida dañino para nosotros y nuestro entorno.

Existen 5 categorías para los síntomas que se presentan en el Síndrome de acuerdo a la propuesta de Manassero, Fernández y Vázquez (1991) 13 y son:

1. Psicofisiológicos: Fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas de sueño y gastrointestinales, pérdida de peso y dolores musculares.

2. Conductuales: Ausentismo, abuso de drogas (café, alcohol, tabaco, fármacos, etc.) incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en relaciones y hasta comportamientos violentos.

3. Emocionales: Distanciamiento afectivo, aburrimiento, sentimientos de impotencia, incapacidad de concentración y sentimientos depresivos.

4. Cognoscitivos: Intolerancia, rigidez, inflexibilidad, cierre a la innovación, aumento del desapego, desconfianza, sospecha y despersonalización.

5. Ambiente laboral: Disminución de la capacidad de trabajo, detrimento en la calidad de servicios prestados, aumento en las interacciones hostiles, artificiales o mecánicas, lo que provoca comunidades deficientes.

Es de vital importancia entender este Síndrome para poder  prevenirlo y tratarlo. Debido a sus consecuencias en el ambiente y en el rendimiento de las organizaciones, la prevención y tratamiento del SB trascienden lo individual y permiten obtener beneficios significativos (mayores ingresos económicos, mejor trato al cliente, menor ausentismo, entre otros) para el centro de trabajo de los individuos afectados o en riesgo.

Por Ella Sofía Correa

Referencias: • Diplomado en línea “Habilidades y Competencias Emocionales“ “Tomando conciencia de mi“ Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.• Díaz, S. (2004). Comportamiento del síndrome de desgaste profesional en médicos que laboraron en Coopesalud R.L, de agosto a octubre de 2004. Acta Médica Costarricense, 49, 2. • Moreno, B., Gálvez, M., Garrosa, E. y Mingote, J. C. (2006). Nuevos planteamientos en la evaluación del burnout. La evaluación específica del desgaste profesional médico. Aten Primaria, 38, 10, 544-549.