Por Salomón J. Pendleton

Cuando tenía 19 años jugaba básquetbol.  No era el mejor pero me apasionaba.  Mi equipo iba a representar al estado y solo podían ir doce jugadores a competir. Ya había once jugadores seleccionados y solo quedaba un lugar.  Otro compañero y yo éramos los últimos dos candidatos con posibilidad de ir. Antes del torneo nuestro entrenador le dijo al equipo que íbamos a escoger al último integrante del equipo por votación. 

Los primeros dos en votar éramos los que teníamos la posibilidad en ir.  Mi compañero voto por si mismo. El entrenador volteo conmigo: ¿A quién escogería yo? Yo era tan inseguro aunque había entrenado más que todos. Pensé en votar por mi compañero. Otro compañero al que le decíamos “Favores” de cariño me hizo la seña que votara por mi mismo.  “Voto por mi mismo” dije. Después votó mi amigo por mi.  Casi todos votaron por mi.  Al regresar a mi casa feliz por quedar en el equipo le agradecí a mi compañero “Favores” por señalarme que votara por mi mismo. El creyó en mi primero que yo, y eso me dio la confianza para escogerme a mi mismo. “Favores” cambió mi vida al creer en mi. Él me valoró, por eso toda mi vida cambió.

“Favores” inició una cadena positiva en mi vida y hoy quiero compartir esa cadena contigo. Yo dude en votar por mi porque yo no sabía quien era. ¿Sabes quién eres? Quiero inspirarte a iniciar esta cadena de favores en tu vida. Si no haz tenido a alguien que crea en ti y te muestre lo increíble que eres, déjame ser esa persona. Yo quiero ser tu chiquitibumbero, tu porrista, tu coach. Tu eres increíble y vas a lograr cosas impresionantes. Para iniciar este proceso en tu vida solo créelo.

Creer es la droga maravilla: Lograrás cosas impresionantes cuando solo crees. Cuando crees que lo que haces importa. Aquí empieza la cadena de favores. Por ejemplo: Yo quiero ser el mejor esposo del mundo: Mi esposa se llama Karla y estoy locamente enamorado de ella pero cuando me levanto a las 5:30 de la mañana yo no siento que la amo. Siento ganas de ir al baño, siento hambre. Pero yo creo en el valor del amor.  No importa cómo me sienta. Yo no hago las cosas por mis sentimientos. Procuro vivir por mis valores. 

En el transcurso de la mañana compro unas gorditas y una coca-light y le llevo de desayunar a la cama a mi esposa. Ella me abraza y da un beso. Es entonces que siento bonito. Mucha gente quiere sentir para hacer, pero necesitamos hacer para sentir. Es en este momento que inicia la cadena de favores. El truco de crear una cadena de favores es este: Decide hoy las cosas positivas que vas a hacer mañana.