Por Gerarde Díaz de León Gómez
Ultra Acoustics

Existen cientos de mensajes diarios que intentan vendernos un producto o servicio utilizando medios tradicionales o las ya bien conocidas redes sociales. Muchos captan la vista y el oído para comunicar, y de alguna forma limitada usan el tacto sobre una pantalla; pero muy pocos tienen la oportunidad de captar la atención por medio del gusto, el tacto real y el olfato.

Es ahí, donde el marketing sensorial logra su verdadera meta: el posicionamiento de la marca por medio del sonido, la interacción con los productos, la forma en que los mensajes son presentados y el aroma que percibimos cuando estamos dentro de ese ambiente que nos está envolviendo. Es la mezcla de dos o más sentidos, en un momento justo, lo que nos hace recordar una marca. 

La era digital y el fácil acceso a la red de Internet llevó por un tiempo las estrategias de mercadotecnia hacia las redes sociales y venta en línea limitando la experiencia sensorial. En los últimos años el marketing sensorial ha tomado fuerza dentro de las estrategias de las grandes marcas y hoy puede ser parte de tu organización. 

Pero detrás de ello existen muchos esfuerzos estadísticos, mercadológicos y tecnológicos que conectados entregan información y datos para la toma de decisiones de cómo está funcionando tu estrategia de marketing dentro y fuera de tus tiendas.

Imagina que pasas por un negocio que desde lejos te atrajo con un escaparate de cartelería digital, antes de cruzar la puerta de entrada percibes un aroma que inmediatamente se guarda en tu mente, es especial. Entras y el clima está a una temperatura agradable al igual que el volumen de la música que a partir de ese momento te seguirá durante todo tu recorrido dentro del lugar hasta llegar al producto que estabas buscando, ¡pero te das cuenta que hay otras opciones! una pantalla te invita a navegar por el catálogo de videos y fotos que aconsejan y detallan como usar ese producto y los demás que están cerca de él. 

Al final, compraste un producto que sin importar el precio te gustó más pues la experiencia te llenó por completo. 

Eso, es marketing sensorial en su máxima expresión.