Lograr el equilibrio emocional y psicológico representa hoy en día el mayor desafío que enfrenta la humanidad. De forma inesperada, hemos cambiado nuestros ciclos y actividades, nadie estaba preparado para ello.

Debido al aislamiento social que estamos viviendo para evitar la propagación del coronavirus, nuestros hábitos y por consiguiente nuestro patrón del sueño se ha modificado notablemente.

Sabemos que existen dos factores que regulan el sueño:

Los ciclos de luz y obscuridad. Si actualmente nos despertamos más tarde, la luz solar que recibimos activa nuestro cerebro para avisarle que en 12 o 14 horas llegará el momento de conciliar nuevamente el sueño, por consiguiente, automáticamente iremos a dormir a altas horas de la noche.

El cansancio por las actividades habituales. La menor actividad física no permite que nuestro cuerpo sienta la necesidad de descanso como solía suceder, de manera que el cuerpo no se relaja en su totalidad y no es fácil conciliar el sueño.

Los niveles de estrés o ansiedad que están aumentando en la población en términos generales, originan también el “trastorno de pesadillas”, ya que el subconsciente plasma ésa inquietud en nuestros sueños.

El insomnio ha alcanzado altos índices en la población en general, dejando como consecuencia un estado de ánimo alterado; podemos presentar tanto irritabilidad como decaimiento, desconcentración y frustración, y en situaciones extremas, abatimiento y depresión.

Es importante que la cuarentena no nos conduzca al deterioro paulatino de nuestra salud física, mental y emocional.

He aquí algunas sugerencias que nos dan los expertos en conducta humana para sobrellevar y superar con éxito estas semanas de confinamiento:

•    Tratar de mantener rutinas tanto de horarios como de higiene personal y del hogar.

•    No permanecer todo el día en pijama, esto nos dará una sensación de normalidad.

•    Mantener una alimentación saludable.

•    No trabajar ni estudiar en la cama, es importante activarse.

•    Recibir la luz del sol y si es acequible, salir al jardín a tomar aire fresco.

•    Realizar un mínimo de 30 minutos diarios de ejercicio.

•    Buscar medios de relajación como meditación, ejercicios respiratorios o escuchar música apacible.

•    Buscar sano esparcimiento mediante diversas lecturas, así como el desarrollo de alguna actividad manual o artística.

•    Evitar la ráfaga de información que lleva a una psicosis colectiva.

•    Regular los pensamientos negativos, ser realistas basados en datos objetivos y reales.

•    Comunicarse con nuestros seres queridos, la red de apoyo moral es fundamental y genera una sensación de paz y seguridad.

Sin duda la pandemia que estamos viviendo en cada rincón del mundo nos brindará nuevos aprendizajes y la capacidad de adaptación nos dará la oportunidad de salir fortalecidos como seres humanos y como sociedad.

Por Mirna Rosso