Visitar el rancho de la familia López, se convierte en una experiencia extraordinaria, no solo por la increíble vista y la paz que se respira, sino por la vibra que los distingue y que desde que te recibe te hace sentir parte de ellos. 

Sin duda, Juan se ha encargado de transmitir a todos sus hijos esa personalidad libre y valiente. Desde la más pequeña, Elena, que no tiene miedo de correr a través del campo apenas dando sus primeros pasitos. 

Chema es uno de los que más disfruta pasar los días a  lado de su papá, desde las 6 de la mañana, está listo para comenzar con las actividades, por lo que a sus apenas 7 añitos, ha desarrollado muchísimas habilidades y una conexión única.

Isabela, Camila y Emilia, conocen perfectamente cada espacio y cada movimiento que se tiene que hacer si su papá les pide ayuda mientras trabaja con el ganado. 

Una relación que cada día gana fuerza gracias al cariño, la confianza, las risas y el amor que cada uno tiene por lo que hace.