¡Hola soy Paula! tengo 28 años, y hoy quiero contarte cómo mi dieta y forma de consumo respecto a productos animales cambió hace 5 años. El veganismo popularmente se considera una dieta, pero yo y muchos otros lo vemos como la oportunidad de generar el menor impacto negativo en otros seres vivos y en el ambiente si no hay absoluta y extrema necesidad. 

Las decisiones de consumo a veces pueden sonar limitantes, pero en mi experiencia y en la de mi familia ha sido enriquecedor ser consciente de lo que comes, usas y con lo que te entretienes, pues te exige poner atención en todo lo demás y tu relación con el mundo toma giro un poco menos antropocentrista. Con cambios positivos en salud, energía y contribución, es imposible no sentirse motivada a seguir informándote y querer compartir.

Las oportunidades a la hora de comer no se cierran, en su lugar, te abres las puertas a experimentar la variedad de nutrientes que la misma tierra te proporciona, y este primer eslabón contribuye a cambios internos, y externos que yo no imaginaba. 

Me parece sano detenerse a observar todo lo que hacemos, aunque esté normalizado a un punto que es casi invisible e incuestionable. 

Por eso te invito a que cuestiones, empezando por tus propios actos, y consideres que “en la era de la información, la ignorancia es una decisión” siempre tienes la opción de elegir cómo vivir y considerar a los demás. 

“Todo el mundo tiene que encontrar lo que es correcto para ellos y esto es diferente para todo. Para mí comer es una forma de proclamar las creencias tres veces al día. Es por eso que todas las religiones tienen reglas sobre comer. Tres veces al día, recuerdo que valoro la vida y no quiero causar dolor o matar a otros seres vivos. Por eso como de esta manera”

-Natalie Portman