“La feminidad no se pierde con el deporte”

Sonriente, vivaz y enérgica, así nos recibió la boxeadora Paty Ramírez a pocos días de su pelea por el campeonato mundial contra Hanna Gabriels en San José de Costa Rica. Nos platica de su trayectoria con altas y bajas en el mundo del deporte.

Háblanos de tu trayectoria, ¿por qué decidiste boxear por primera vez?

Siempre fui una niña que disfruta mucho del deporte, y he practicado de todo. Pero cuando llegué por primera vez a un gimnasio de boxeo ¡me enamoré! Me parecía un deporte demandante, pero a la vez apasionante. Y mientras más lo descubría más me encantaba. Así que decidí intentarlo, subirme a un ring y probarlo de primera mano. Y desde entonces se ha convertido en base de mi vida. Me ha permitido viajar, conocer gente, y sobre todo descubrir de los que soy capaz.

¿Fue difícil tomar esa decisión?

Al principio no, era lo que me encantaba hacer y aunque requiere de mucho esfuerzo, siempre vale la pena cuando bajas del ring bien y satisfecho.

Pero admito que hay días que se vuelve complicado, y sobre todo en un tema de estereotipos. No encajar con las reglas sociales suele ser una piedra en el zapato.

¿Cuáles son las principales satisfacciones que te ha traído este deporte?

El box me lo ha dado todo, el poder viajar, conocer gente que vive y piensa como tú, pero sobre todo las satisfacciones personales y sensaciones que solo el subirte a un ring te dan. Competir a nivel mundial, medirte con campeonas del mundo, y hasta poseer un cinturón de campeona, son cosas que no cambiaría por nada.

Según tu propia experiencia, ¿sigue habiendo prejuicios hacia las mujeres boxeadoras? 

Por supuesto, y no solo en el boxeo, hablamos del deporte en general. Pero siendo particularmente el boxeo un deporte catalogado como de hombres, es difícil luchar contra la mentalidad de muchos que no nos consideran aptas para practicarlo.

¿Qué consejo le darías a una mujer que está empezando en el mundo del deporte? 

Cree en ti misma, y lucha siempre por lo que anhelas, porque una estrella no debería pedir permiso nunca para brillar.