“EL VINO MODERADO ES SALUD PARA EL CUERPO Y ALEGRÍA PARA EL ALMA”

– Refrán Español –

Hablar sobre el consumo y evolución del vino de mesa en México es apasionante. A pesar de que nuestro consumo per cápita es de apenas 750 ml anuales, comparado con Francia, donde se consumen aproximadamente 52 lt anuales por persona, la cultura del vino ha ido en aumento y despierta un interés creciente en los sectores jóvenes de la población, aumentando en 2 dígitos de forma anual.

Es común la pregunta de por qué siendo un país colonizado por España, no exista una marcada cultura en cuanto a la tradición vitivinícola y la presencia del vino como alimento en el rico acervo culinario de nuestro país. Resulta que los primeros conquistadores y misioneros iniciaron formalmente el proceso de plantación y producción de vino, transportando vides como carga preciosa en los navíos mercantes que llegaban a la Nueva España. Se volvió entonces una práctica común en su expansión hacia el norte del país, produciendo vinos tranquilos, siendo notable la elaboración del vino para consagrar.

Sin embargo, a principios del siglo XVII el rey Felipe II prohibió la plantación de vides y consiguiente producción de vinos, debido a la presión por parte de los peninsulares, ya que los caldos traídos de Europa ya no tenían la demanda habitual. Había que consumir el vino español y proteger su economía.

Fué en el México independiente donde se da el proceso de recuperación y replantación de viñedos, siendo referente hacia fines del siglo XIX la Hacienda de San Lorenzo, en Parras, Coahuila, considerada la Bodega más antigua de América, hoy en día Casa Madero.

Después de muchos años y vicisitudes, el vino mexicano ha logrado un papel preponderante en  nuestra gastronomía, ofreciendo una rica diversidad proveniente de diversas regiones, variedades y estilos gracias a innumerables casas vinícolas.

Anteriormente, el consumo de vinos de mesa era percibido como un lujo al alcance solo de ciertos estratos sociales, pero actualmente las distintas opciones de precio y variedad lo hacen accesible a todos los bolsillos y gustos.

Aunado a ello podemos mencionar algunos beneficios que conlleva el consumo moderado del vino tinto:

•    Efecto positivo en la salud del corazón, previene enfermedades cardiovasculares.

•    Mejora la función inmunológica.

•    Reduce el estrés oxidativo combatiendo los radicales libres.

•    Normaliza el azúcar en la sangre, ya que retrasa el paso de la glucosa a través del intestino.

La cultura del vino está en evolución constante, los consumidores buscan nuevas experiencias  a través de sabores y aromas que maridan con nuestro espíritu festivo y de camaradería, es tiempo de apoyar ésta creciente industria mexicana que apuesta por construir una identidad y que sin duda, está logrando un reconocimiento internacional.

Por Mirna Rosso

“EL VINO MODERADO ES SALUD PARA EL CUERPO Y ALEGRÍA PARA EL ALMA”

– Refrán Español –

Hablar sobre el consumo y evolución del vino de mesa en México es apasionante. A pesar de que nuestro consumo per cápita es de apenas 750 ml anuales, comparado con Francia, donde se consumen aproximadamente 52 lt anuales por persona, la cultura del vino ha ido en aumento y despierta un interés creciente en los sectores jóvenes de la población, aumentando en 2 dígitos de forma anual.

Es común la pregunta de por qué siendo un país colonizado por España, no exista una marcada cultura en cuanto a la tradición vitivinícola y la presencia del vino como alimento en el rico acervo culinario de nuestro país. Resulta que los primeros conquistadores y misioneros iniciaron formalmente el proceso de plantación y producción de vino, transportando vides como carga preciosa en los navíos mercantes que llegaban a la Nueva España. Se volvió entonces una práctica común en su expansión hacia el norte del país, produciendo vinos tranquilos, siendo notable la elaboración del vino para consagrar.

Sin embargo, a principios del siglo XVII el rey Felipe II prohibió la plantación de vides y consiguiente producción de vinos, debido a la presión por parte de los peninsulares, ya que los caldos traídos de Europa ya no tenían la demanda habitual. Había que consumir el vino español y proteger su economía.

Fué en el México independiente donde se da el proceso de recuperación y replantación de viñedos, siendo referente hacia fines del siglo XIX la Hacienda de San Lorenzo, en Parras, Coahuila, considerada la Bodega más antigua de América, hoy en día Casa Madero.

Después de muchos años y vicisitudes, el vino mexicano ha logrado un papel preponderante en  nuestra gastronomía, ofreciendo una rica diversidad proveniente de diversas regiones, variedades y estilos gracias a innumerables casas vinícolas.

Anteriormente, el consumo de vinos de mesa era percibido como un lujo al alcance solo de ciertos estratos sociales, pero actualmente las distintas opciones de precio y variedad lo hacen accesible a todos los bolsillos y gustos.

Aunado a ello podemos mencionar algunos beneficios que conlleva el consumo moderado del vino tinto:

•    Efecto positivo en la salud del corazón, previene enfermedades cardiovasculares.

•    Mejora la función inmunológica.

•    Reduce el estrés oxidativo combatiendo los radicales libres.

•    Normaliza el azúcar en la sangre, ya que retrasa el paso de la glucosa a través del intestino.

La cultura del vino está en evolución constante, los consumidores buscan nuevas experiencias  a través de sabores y aromas que maridan con nuestro espíritu festivo y de camaradería, es tiempo de apoyar ésta creciente industria mexicana que apuesta por construir una identidad y que sin duda, está logrando un reconocimiento internacional.

Por Mirna Rosso

O MODERADO ES SALUD PARA EL CUERPO Y ALEGRÍA PARA EL ALMA”

– Refrán Español –

Hablar sobre el consumo y evolución del vino de mesa en México es apasionante. A pesar de que nuestro consumo per cápita es de apenas 750 ml anuales, comparado con Francia, donde se consumen aproximadamente 52 lt anuales por persona, la cultura del vino ha ido en aumento y despierta un interés creciente en los sectores jóvenes de la población, aumentando en 2 dígitos de forma anual.

Es común la pregunta de por qué siendo un país colonizado por España, no exista una marcada cultura en cuanto a la tradición vitivinícola y la presencia del vino como alimento en el rico acervo culinario de nuestro país. Resulta que los primeros conquistadores y misioneros iniciaron formalmente el proceso de plantación y producción de vino, transportando vides como carga preciosa en los navíos mercantes que llegaban a la Nueva España. Se volvió entonces una práctica común en su expansión hacia el norte del país, produciendo vinos tranquilos, siendo notable la elaboración del vino para consagrar.

Sin embargo, a principios del siglo XVII el rey Felipe II prohibió la plantación de vides y consiguiente producción de vinos, debido a la presión por parte de los peninsulares, ya que los caldos traídos de Europa ya no tenían la demanda habitual. Había que consumir el vino español y proteger su economía.

Fué en el México independiente donde se da el proceso de recuperación y replantación de viñedos, siendo referente hacia fines del siglo XIX la Hacienda de San Lorenzo, en Parras, Coahuila, considerada la Bodega más antigua de América, hoy en día Casa Madero.

Después de muchos años y vicisitudes, el vino mexicano ha logrado un papel preponderante en  nuestra gastronomía, ofreciendo una rica diversidad proveniente de diversas regiones, variedades y estilos gracias a innumerables casas vinícolas.

Anteriormente, el consumo de vinos de mesa era percibido como un lujo al alcance solo de ciertos estratos sociales, pero actualmente las distintas opciones de precio y variedad lo hacen accesible a todos los bolsillos y gustos.

Aunado a ello podemos mencionar algunos beneficios que conlleva el consumo moderado del vino tinto:

•    Efecto positivo en la salud del corazón, previene enfermedades cardiovasculares.

•    Mejora la función inmunológica.

•    Reduce el estrés oxidativo combatiendo los radicales libres.

•    Normaliza el azúcar en la sangre, ya que retrasa el paso de la glucosa a través del intestino.

La cultura del vino está en evolución constante, los consumidores buscan nuevas experiencias  a través de sabores y aromas que maridan con nuestro espíritu festivo y de camaradería, es tiempo de apoyar ésta creciente industria mexicana que apuesta por construir una identidad y que sin duda, está logrando un reconocimiento internacional.

Por Mirna Rosso