Formó parte de la primera generación de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, lugar donde se formó como académico y en el que dejó su legado restaurando importantes edificios de la institución.

Formación, premios y vocación avalan al arquitecto José Bassol Jirash. Entre sus obras destacan la dirección y construcción de Torre Plaza Bosques, Central Médico Quirúrgica, Universidad Bonaterra, y la más reciente, el edificio fitness del Club Campestre Aguascalientes, que fue reconocido con el Premio Nacional Interceramic.

Sin duda un hombre que ha llamado la atención de la prensa, artistas y profesionales por la innovación y evolución de sus diseños, pero sobre todo por el toque humano que pone en cada uno de ellos.

Gracias Jaime de Alba por las increíbles fotografías, siempre es una experiencia muy enriquecedora trabajar contigo.

¿Cuál ha sido el lugar más sorprendente donde encontró inspiración?

La verdad es que no podría mencionar solo uno, a lo largo de mi vida he conocido lugares increíbles y cada uno me inspiró e influyó en mi estilo en ese momento. Esa es la clave, tienes que encontrar inspiración en cada espacio, en cada detalle, en cada momento.

Menciona una herramienta indispensable que te acompaña en todo momento.

Un lápiz sin duda, siempre debes traer uno contigo, la inspiración puede agarrarte desprevenido, pero teniendo un lápiz puedes plasmar todas esas ideas. He hecho proyectos completos en las servilletas de un café.

¿Hay algún proyecto con el que sueñes y que aun no se hace realidad?

Me falta hacer un hotel. Es chistoso porque en mis 57 años de experiencia, he hecho de todo, hospitales, escuelas, edificios, casas, centros comerciales, pero me falta este. 

¿Cuál ha sido uno de los mayores retos que has tenido como arquitecto?

Han sido varios, pero uno de los más recientes fue el Centro Fitness para el Club Campestre Aguascalientes. La naturaleza se está acabando, y ahora más que nunca la valoramos y procuramos su preservación. El lugar en donde íbamos a meter el edificio estaba lleno de árboles ¿Qué hicimos? Adaptamos el proyecto a los árboles, construímos donde podíamos e incluso metimos 3 árboles al edificio. El lugar esta hecho de cristal para que los deportistas que están adentro, sientan que están afuera. El techo esta adaptado para la práctica de yoga y otros ejercicios, en los que se disfruta el viento y el cantar de las aves. Creo que todo este esfuerzo valió la pena, y fue el que nos dio el Premio Nacional Interceramic.

“La arquitectura no debe perder el humanismo, debe estar pensada en las necesidades de las personas, en mejorar su calidad de vida”