Hay muchos errores que cometemos con nuestras mascotas en casa y no estamos enterados de ellos,  no tenemos duda que siempre quieres darle lo mejor a tus amiguitos pero muchas veces en lugar de beneficiarlos, los estamos afectando sin querer.

Te compartimos una lista de errores comunes que cometemos en casa, así que si haces alguno de ellos es momento de poner un alto.

Aunque siempre relacionamos que le podemos dar huesos a los perros, los trozos pequeños pueden perforar el intestino y causar una peritonitis en el perro o pueden dañar zonas del aparato respiratorio. También se corre el riesgo de que se atragante, así que mejor evítalo.

Podría parecernos que al igual que a nosotros a nuestro perrito le va a encantar el chocolate, pero esta golosina contiene teobromina que se utiliza en medicina como diurético y estimulante del corazón. Los perros metabolizan más lentamente teobromina y se pueden enfermar y morir por comer demasiado chocolate.

La mayoría de los perros son intolerantes a la lactosa, ya que no tienen las enzimas necesarias para disolver el azúcar en la leche provocando vómitos, diarreas y otras molestias gastrointestinales. Así que compartirle de tu vaso de leche tampoco es buena idea.

Nunca bañes a tu perrito con tu shampoo, ellos tienen un PH muy diferente al nuestro, por lo que el uso de nuestros productos de limpieza les pueden provocar desequilibrios dérmicos, irritaciones o dermatitis.

Regañarlo cuando hace alguna travesura es un error común, no le grites y mucho menos le pegues, tu perrito podría desarrollar conductas de miedo o agresividad, hay muchas maneras de educarlo que no implican violencia. Para resolver algunos de los malos comportamientos provocados por el aburrimiento de tu mascota, te recomendamos  comprometerte con alguna actividad diaria en donde descargue sus energías.

Descuidar sus dientes es otro de los errores más comunes, el cepillado regular es sumamente crucial y además de ayudar a mantener limpios los dientes y prevenir el mal aliento, disminuyes el riesgo de padecimientos crónicos, como las enfermedades cardíacas y diabetes.

Aunque muchas veces lo hayas hecho y no haya pasado nada, debes saber que corres el riesgo si lo repites, como bien dice el dicho ¡Más vale prevenir que lamentar!