¿Cómo hago que mis niños coman más saludable?

No sé tú, pero yo creo que a la mayoría de las que somos mamás, en algún momento nos ha pasado esta pregunta por la cabeza.

Soy mamá de 3 hijos, hoy ya adultos plenamente desarrollados, pero cuando eran pequeños tuvieron temporadas en las que prácticamente no querían comer nada más que dos o tres cosas, y era desgastante tratar de convencerlos para que probaran otras cosas. Les daban etapas de quesadillas, otras en las que solo querían waffles y yo me traumaba.

Fue entonces que comencé a implementar ciertas tácticas para ampliar su repertorio y de paso, mejorar su alimentación. Hoy en día aplico eso mismo en mis cursos de cocina tanto con niños como con adultos. (en el fondo todos tenemos algo de niños) y  han hecho magia con niños picky eaters que cuando llegan a la clase los recibo con un comentario de la mamá diciendo: “Ahí te lo dejo, a ver qué hace, porque en mi casa no come nada más que lo que le gusta….” Y  cuando vienen por ellos, salen con una gran sonrisa diciendo: “Mamá, probé tal alimento y ¡me gustó!”. Las mamás me voltean a ver con cara de ¿cómo lo hiciste?, bastante incrédulas, pero los niños son los más felices por haberse atrevido a probar.

¿Qué puedes hacer para que tus niños coman mejor? Aquí te dejo algunas ideas. No hay fórmula mágica ni receta secreta. Más bien hay una formación de hábitos constante, acompañada de una buena dosis de paciencia, ejemplo  y sobre todo mucho amor.

1.Invítalos a formar parte de  la planeación de las comidas de la semana. Pregúntales que les gustaría comer y cada hermano puede elegir el menú de un día.

2. Hagan la lista de compras y aunque nos da terror, llévalos contigo al súper. Hazlo cuando NO tengan hambre, para que así no te vayan pidiendo todo lo que ven.

Negocía con ellos desde antes: Solo podrán elegir una cosa que se les antoje y mamá tendrá que autorizarlo. Lee las etiquetas con ellos para que se den cuenta de lo que contiene y si leen nombres impronunciables de ingredientes rarísimos, entonces no es buena opción. Recuerda, siempre es mejor lo más natural, con menos ingredientes, sin colorantes, conservadores, saborizantes y que sean cosas que entiendas lo que son.

3. A la hora de preparar los alimentos permite que te ayuden con tareas sencillas de acuerdo a su edad. Pueden pelar, rallar, picar, deshebrar, batir, moler, en fin…El sentirse incluídos a la hora de cocinar hace magia, ya que generalmente les encanta probar lo que hicieron y presumir a los demás lo rico que les quedó. Reconoce su buen sazón y su ayuda. Eso les dará seguridad y fomentará su gusto por la comida hecha en casa. Créeme, cuando crecen, estos recuerdos son valiosísimos, y platican con mucho cariño que desde pequeños aprendieron a cocinar

4. Deja que experimenten con la comida. Cuando les sirvas un nuevo ingrediente, indícales la regla #1: NO SE VALE DECIR QUE NO ME GUSTA SIN HABERLO PROBADO ANTES POR LO MENOS DOS VECES. ¿Por qué dos veces? Porque al sentido del gusto hay que educarlo. Puede ser  que al probar un alimento, el primer bocado no sepa bien. Eso es porque no conocemos el sabor, no necesariamente porque no te guste el sabor en sí. Y algo súper importante es ayudarlos a entender en dado caso, qué fue lo que no les gustó: La textura, el sabor, el aroma, algún ingrediente en especial…Si los ayudas a identificarlo, es mucho más fácil que reconozcan los sabores e identifiquen la causa. Y prueba de nuevo con otra preparación del ingrediente en cuestión.

5. Agrega mucho color a tus platillos de manera natural. Incluye verduras en todo lo que puedas. Recuerda que es básico consumir frutas y vegetales de todos colores, diariamente.  Entre más colorido sea, mayor cantidad de vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, estás añadiendo a su dieta. Por ejemplo: sopa de zanahoria, pollo a la jardinera, arroz rojo y espinacas salteadas. Delicioso y lleno de color.

6. Date cuenta de que los niños comen lo que sus papás les dan. Ellos no van a ir a comprar su comida solos. Por lo que es responsabilidad de cada uno de nosotros ofrecerles alimentos saludables. ¿No quieres que coman chatarra?  ¡Pues no  se las compres! Sustituye por productos más saludables.  Predica con el ejemplo. Anímate a probar con ellos cosas nuevas. No les digas “eso no te va a gustar” desde antes de que lo prueben. Sé tú quien los guíe hacia una vida más saludable.