Viajar a Tierra Santa es transportarte al lugar en donde Jesús vivió, predicó, y resucitó, sin duda una de las experiencias más enriquecedoras para el alma que se pueden vivir.

Lugar de oración y contemplación, a la que miles de cristianos viajan para conocer los santos escenarios donde los textos de la Biblia resuenan con mucha fuerza. Belén, Nazaret, Jerusalén, el Monte de los Olivos, Ain Karen, Jericó, el río Jordán, el lago de Galilea, el monte de las Bienaventuranzas, Cafarnaum… sitios que mantienen viva la historia, la memoria y la vida de Jesús de Nazaret.

Un crescendo de emociones y una vivencia única para tu fe, que tienes que probar.

Si hay un experto en el tema es el P. Juan Carlos Ocejo L.C., quién año con año lleva grupos de peregrinos a vivir esta experiencia, él nos comparte:

“He tenido la gracia de acompañar a 14 grupos de peregrinos a Tierra Santa y puedo decir que es una experiencia difícil de explicar. Hay que vivirlo para entenderlo. El encuentro con las raíces de tu fe y de los lugares donde caminó y vivió Nuestro Señor es algo indescriptible. Son lugares donde se experimenta fuertemente el amor y la presencia de Dios que nos ayuda a entender mejor el Evangelio”