Una tradicional noche de posada tuvieron las familias del Club Campestre. Las instalaciones junto a la alberca se transformaron en una villa navideña donde chicos y grandes pidieron posada junto a los peregrinos José, María y el niño Jesús. Una gran kermés con antojitos mexicanos, además de bolos para los niños, villancicos, pirotecnia, luces y mucha diversión, así los socios pasaron una velada de sana convivencia de paz y armonía por estas fechas decembrinas.