Conchita Miranda

En esta edición especial dedicada a celebrar a las mujeres en sus múltiples facetas, conversamos con Conchita Miranda, empresaria que ha convertido el legado familiar en una visión global. Desde Aguascalientes, su nombre resuena en la industria del plástico como sinónimo de innovación, constancia y liderazgo femenino. Además de su éxito profesional, Conchita abraza con orgullo su papel como madre, recordándonos que el verdadero poder de una mujer está en su capacidad de multiplicarse sin perderse a sí misma.

¿Qué significa para ti liderar una empresa en un sector históricamente masculino y llevarla a nuevos horizontes?
Estoy en una industria donde predominan los hombres; por eso impulsamos una campaña internacional para visibilizar a las mujeres en el rotomoldeo. Espero que mi trayectoria inspire a más mujeres a entrar en cualquier sector que les apasione y donde puedan aportar. Los equipos mixtos son más completos; nuestras diferencias nos enriquecen.

¿Cómo ha transformado tu vida ser madre mientras impulsas una compañía global?
Ser mamá cambia todo: prioridades, motivaciones, visión. Me conecta con mi equipo, con mi comunidad y con el país, porque quiero un mejor futuro para mis hijos. Ellos son mi motor para dar más y hacerlo mejor.

¿Qué valores procuras transmitir a tu familia y a tu equipo?
Responsabilidad, compromiso, honestidad, lealtad y confiabilidad. Los valores deben vivirse igual en casa y en el trabajo; no puedes ser dos personas distintas.

¿Cuál ha sido tu mayor reto profesional?
Transformar una empresa familiar en una firma institucional con reconocimiento global. Ha sido un camino largo: cambio de instalaciones, certificaciones, profesionalización… pero lo estamos logrando como equipo. Esa es mi meta.

¿Cómo equilibras tu vida profesional y familiar?
El equilibrio no es fácil, pero creo en priorizar. En el trabajo, doy lo mejor de mí para regresar tranquila y disfrutar plenamente a mi familia. Se trata de estar presente donde estás.

¿Qué mensaje le darías a las mujeres que buscan lograr ese equilibrio?
Que sí se puede. Con organización, voluntad y una red de apoyo. Sin culpas. Lo más valioso que podemos darles a nuestros hijos es vernos realizadas y felices, sin perder de vista que la familia es lo primero.

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