Hay espacios que se planean con el corazón y el cuarto del bebé es definitivamente uno de ellos. Más allá del color de las paredes o el modelo de cuna, diseñar una nursery es imaginar un refugio: un entorno que contenga, que calme, que abrace. Un espacio funcional pero también profundamente emocional, que acompaña los primeros días y las primeras veces con mucha intención.
En esta edición dedicada a la arquitectura, exploramos cómo diseñar una habitación que no solo anticipe las necesidades del recién nacido, sino que traduzca los valores, el estilo y la sensibilidad de quienes lo esperan. Porque sí: el diseño también es una forma de amar.
- Imaginémos el ambiente que queremos transmitir
¿Tranquilo, lúdico, minimalista? Empieza por la atmósfera que quieres lograr. Todo lo demás parte de ahí. - Elige la cuna con intención
Busca materiales seguros, líneas atemporales y, si es posible, un modelo evolutivo que acompañe sus primeros años. - Sillón = zona de vínculo
Invierte en un buen sillón o glider. Serán sus aliados para lactar, leer, dormir o simplemente estar. - Juega con la luz
Prefiere iluminación cálida, con lámparas que puedan graduarse según el momento del día. - Textiles que abrazan
Elige fibras suaves, tonos neutros o colores que transmitan calma. Y no olvides que todo debe poder lavarse con facilidad. - Organización visual y funcional
Canastas, repisas, cómodas con cambiador: todo suma si está pensado para hacerte la vida más sencilla. - Detalles con historia
Una ilustración que te acompañó en la infancia, una figura tejida a mano, un libro heredado. Todo cuenta. - Zonas de transición
Incluye un rincón que evolucione: un tapete donde más adelante pueda gatear, sentarse o jugar. - Estimulación suave
Texturas, sonidos, aromas… Los primeros meses son sensoriales. Menos es más, pero el ambiente importa. - Espacio para crecer
No lo llenes todo. Deja lugar para que el cuarto respire y se transforme junto con tu bebé.
Desde la elección de los muebles hasta la distribución de la luz, diseñar una nursery es un acto de ternura. No se trata solo de crear un cuarto bonito, sino un lugar donde todo esté pensado para recibir, acompañar y crecer.

en colaboración con Negro Aceituna

